Bajo la cruz – en el silencio de la pérdida

Cuando entras en la capilla donde María sostiene a su Hijo muerto, no hay palabras, no hay explicación, solo la silenciosa cercanía, una mano abierta, una mirada al cielo sin respuesta.

No es una imagen de victoria, sino un lugar de preguntas.

También en tu vida pueden existir pérdidas:
personas que ya no están.
Y también seguridades perdidas, relaciones, sueños, fuerzas, caminos que no se cumplieron.

Donde hay dolor, también hay compasión.

Enciende una vela.
Por una persona.
Por un sueño.
Por un camino que no se realizó.
Por preguntas sin respuesta.

Que la llama hable donde las palabras callan.

Dios ve.
María comprende.
Tú no estás solo.

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