El Altar de la Virgen de los Dolores, realizado en piedra negra, fue erigido hacia el año 1680. Su arquitectura sigue la tradición barroca veneciana y guarda estrecha relación con las obras del cantero Mihael Kuša.

En la hornacina central se encuentra una escultura de la Virgen compasiva (Pietà) del siglo XIX. En la parte superior del altar se alzan tres ángeles barrocos del siglo XVIII. Debajo de la mesa del altar (mensa) se halla una pintura de Santa María Magdalena, mientras que sobre la mensa se expone una imagen de la Virgen del Rosario, obra de Josef Plank, realizada en 1860.

Este altar transmite con fuerza el misterio del sufrimiento y la compasión de María, invitando a la contemplación silenciosa del dolor redentor.

Más sobre el altar ...

El Altar de la Virgen de los Dolores es uno de los altares barrocos más antiguos que se conservan en la Iglesia de Santiago, probablemente erigido en 1680 o 1681, un año después de que la Cofradía de la Agonía de Cristo colocara una gran escultura de la Piedad en esta capilla. Fue construido en un periodo en el que los altares de mármol negro, inspirados en el arte sacro veneciano, se difundieron ampliamente por toda Carniola. Estos altares solían ser producidos por los principales talleres de cantería de Liubliana, especialmente los de Mihael Kuša y su sucesor Luka Mislej, quienes ejercieron una influencia notable en el mobiliario litúrgico del barroco temprano en la región.

El altar está hecho de piedra negra, con una composición arquitectónica plana y sobria, característica del primer barroco. Su diseño es simétrico al del Altar del Santo Crucifijo, ubicado en el lado opuesto de la iglesia. Sobre la mesa del altar (mensa) abierta, sostenida por balaustres cuadrados, se alza una estructura compuesta por dos pares de columnas lisas. Entre ellas se encuentra una hornacina poco profunda, con remate trapezoidal que se prolonga en un ático bajo, también rematado por una cornisa segmentada. La arquitectura negra y austera se realza mediante incrustaciones de colores en la mensa, en las bases de las columnas y en el interior de la hornacina, formando un espacio armónico y propicio para la meditación.

En el interior de la hornacina se sitúa la escultura de la Virgen de los Dolores (Piedad), que ya no es la original. La estatua actual, del siglo XIX, reemplaza una más antigua, pero conserva el motivo esencial de María llorando a su Hijo crucificado. Sobre el ático se encuentra una figura central de ángel, flanqueada por dos ángeles arrodillados bajo un pequeño baldaquino de madera – añadidos barrocos del siglo XVIII que enriquecen la expresión emocional y el carácter artístico del conjunto. Bajo la mensa, se conserva una pintura de Santa María Magdalena en actitud de duelo, fechada a mediados del siglo XVIII.

La mensa del altar también presenta una imagen de la Virgen del Rosario, pintada en 1860 por el artista vienés Josef Plank. Plank es también autor de la representación de la Virgen de los Dolores en el altar opuesto. Su paleta de colores suaves y la expresión tierna de las figuras profundizan la resonancia espiritual del altar, que invita a la reflexión sobre el sufrimiento, la compasión y la profunda fe de María. Este altar constituye un valioso ejemplo del arte barroco temprano y un poderoso testimonio de la devoción mariana.

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