El Altar del Santo Crucifijo, datado en 1678, es uno de los altares barrocos de mármol negro más antiguos de la región de Carniola. En la hornacina central cuelga una imagen del Cristo crucificado del siglo XIX. Debajo de la mesa del altar (mensa) se encuentra un relieve en mármol del Cristo muerto acompañado por ángeles, obra del escultor Matthias Hendrichx, realizada en 1701.

El conjunto se enriquece además con tres figuras barrocas de ángeles del siglo XVIII y con una pintura de la Virgen de los Dolores, creada en 1860 por el artista Josef Plank. La arquitectura del altar refleja una clara influencia veneciana y emana una belleza barroca contenida y sobria.

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El Altar del Santo Crucifijo se cuenta entre los altares barrocos de mármol negro más antiguos de la región de Carniola. Fue creado en el año 1678 por encargo de la cofradía de la Agonía de Cristo. Desde el punto de vista arquitectónico y estilístico, sigue la influencia italiana, en especial veneciana, que marcó profundamente el arte sacro en Liubliana durante la segunda mitad del siglo XVII. El diseño del altar presenta similitudes con las obras del célebre taller de cantería de Mihael Kuša, activo en aquella época en Liubliana y de gran importancia en el desarrollo del altar barroco en esta región.

El altar está hecho de piedra negra y su forma estricta y plana transmite sobriedad y solidez. Su estructura se basa en dos pares de columnas lisas que enmarcan una hornacina con remate trapezoidal. Sobre ella se eleva un ático de remate segmentado, que da lugar a una silueta verticalmente articulada y rica. A pesar del tono oscuro del material, el altar cobra vida mediante detalles de piedra en colores que adornan la mesa (mensa), las bases de las columnas y el interior de la hornacina. La arquitectura es severa, aunque decorativamente contenida, una característica propia del barroco temprano.

En el centro de la hornacina se encuentra un crucifijo – la actual imagen del Cristo crucificado, de fecha siglo XIX, ya no es la original, pero sus rasgos formales de inspiración gótico tardío plantean dudas sobre su datación. La parte superior del altar está adornada con figuras de ángeles de madera del siglo XVIII: uno de ellos de pie sobre el ático, y los otros dos arrodillados a los lados, sosteniendo un pequeño baldaquino. Estos elementos adicionales, de modelado suave y expresividad emotiva, completan armoniosamente la estructura arquitectónica.

Bajo la mesa del altar se encuentra un valioso relieve en mármol que representa al Cristo muerto rodeado por ángeles en actitud de lamento. Esta obra fue añadida en 1701 y se atribuye al escultor Matthias Hendrichx, quien también participó en otros altares de esta misma iglesia. Su estilo se distingue por la expresión delicada y por el realismo en la representación de las figuras.

La mensa del altar se complementa además con una pintura de la Virgen de los Dolores, obra del pintor vienés Josef Plank, realizada en 1860. Esta incorporación posterior profundiza el mensaje espiritual y emocional del altar, que sigue siendo un espacio de contemplación del sufrimiento de Cristo, de compasión y fe.

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